martes, 31 de mayo de 2016

Planchita de cabello

Pasando una plancha de cabello por la aduana, una distinguida dama venía en un vuelo de Irlanda y pidió al cura que venía al lado de ella que le hiciera un favor:

- Padre, ¿Puedo pedirle un favor?

- Por supuesto, hija. ¿Qué puedo hacer por ti?

- Mire, Padre, compré una finísima plancha para el cabello para llevarle de regalo a mi mamá por su cumpleaños. Viene en caja cerrada y sé que sobrepasa el valor permitido para la aduana, y tengo miedo de que me la quiten. ¿Será posible que usted la pase por la aduana por mí? Se me ocurre que quizás, debajo de su sotana ...

- Me encantará servirte, hija mía, pero debo advertirte: No puedo decir
una sola cosa que no sea la verdad.

- No se preocupe, Padre, con su investidura nadie se atreverá a revisarlo....

Al llegar a la requisa, la señora dejó que el Padre pasara antes que ella...

Preguntó el oficial
- Padre, ¿Trae algo que declarar?

Dijo el sacerdote:

- De la cintura para arriba, no tengo nada qué declarar...

El oficial de migración pensó que era una respuesta muy extraña, así que le preguntó

- ¿Y qué tiene que declarar de la cintura para abajo?

- Llevo un maravilloso instrumento diseñado para ser usado por las
mujeres, pero que hasta este momento permanece sin estrenar...

Soltando una carcajada dijo el oficial:


- ¡Adelante, Padre... El  siguienteeeeeee.........

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